I
Después de una semana de intensas lluvias de julio en la ciudad de Querétaro, que no permiten la convivencia en el pequeño jardín de su casa y el estreno de su nuevo asador, llega un domingo soleado con una temperatura ideal para que los Pedraza Moncayo descansen en familia y disfruten de una buena comida al exterior. Las pocas franjas de pasto que en paralelo se combinan una y una con líneas de concreto, lucen saludables por las recientes lluvias, en tanto que los helechos y las camelias dan algo de vida al patio trasero que funge como jardín.
Emeterio decide que ante el buen clima, armar una carne asada es lo ideal. Enciende su Chevrolet Optra y se encarga de visitar a su carnicero de confianza para comprar unos deliciosos asados de tira, también pasa al supermercado y se hace de cebollas, nopales y elotes, una botella de vino tinto y dos seises de cerveza. Ya de vuelta en casa se percata de que Mauricio, su hijo mayor, se encarga del carbón en tanto que su esposa Carlota y su hijo menor Fito, alistan la mesa para la comida; todo listo para un domingo de descanso y convivencia familiar.
Contemplando su pequeño jardín Emeterio se hace terapia psicológica asimismo, pensando que para ser un contador mediocre en México no le ha ido mal, tiene un trabajo estable de oficina, una pequeña casa cuya hipoteca alcanza a cubrir sin ahogarse, sigue casado aguantando vara y sus hijos no le dan mayores problemas. Realmente por dentro ansía con desesperación poderse dar un estilo de vida más ostentoso, yendo de viaje con familia pero más con amigos, teniendo un par de amantes buenísimas, comprando nuevos coches y mudándose a un vecindario de lujo. Para combinar sus opulentas visiones con la realidad bien podría empezar a hacer un poco más de ejercicio para deshacerse de la lonja crecida en los últimos meses y tomar algo de sol, mejorando así el parco bronceado provocado por las horas de oficina. En ocasiones como la de hoy, cuando siente que lleva con plenitud las riendas de su vida, se reafirma asimismo que una mujer hermosa como Carlota de cabello castaño, piel bronceada y ojos de tono ambarino está con él por sus excelentes bromas y las tres veces al mes que tienen sexo, las cuales a comparación de sus amigos casados de la oficina reflejan un promedio aceptable, lo que invariablemente hace pensar a Emeterio que las esposas de sus colegas deben ser bastante feas. Realmente Carlota está algo aburrida y sigue con Emeterio por costumbre, indecisión, supuesta estabilidad para sus hijos y porque el milagro de cambio de vida por osmosis no le ha caído del cielo. Es una mujer a la que le gustan las artes, pero siempre ha sentido cierta frustración por no poder practicar alguna siquiera a nivel aficionado. Mauricio, el hijo mayor y consentido de su padre, tiene quince años y es un muchacho deportista que todos los domingos juega basquetbol en la liga infantil del parque de la colonia y obtiene calificaciones regulares en la escuela. Fito, de nueve años y favorito de su madre, es un excelente dibujante y músico para su edad, con un carácter sumamente alegre pero muy distraído.
Con música de Mijares, el músico favorito de Emeterio, sonando de fondo y las primeras piezas de carne casi listas para ser saboreadas con unas jugosas cebollas asadas y salsa arriera de molcajete, Emeterio y Mauricio comienzan a entablar con mucho entusiasmo una conversación que versa sobre si Adal Ramones tiene más dinero que Yordi Rosado o viceversa, mientras que Carlota y Fito escuchan sin involucrarse de forma alguna. El sonido del timbre de la puerta principal les viene como baño de agua fría dado que es domingo, sin embargo, Emeterio decide atender la puerta encontrando a un hombre de aproximadamente cincuenta años empapado de sudor, con un paquete envuelto en papel de estraza junto a sus diminutos pies.
II
Buenas tardes busco a Fito Pedraza Moncayo, le traigo un paquete que viene desde Todos Santos, Baja California Sur. Es mi hijo, yo lo recibo sin problemas. Como si se estuviera desprendiendo de un objeto personal, el mensajero entrega con una mueca de disgusto el paquete a Emeterio. Ya con el paquete en sus manos, Emeterio decide cuestionar al mensajero por sus groseros e incomprensibles gestos: No conozco a nadie en Todos Santos ¿Quién es el remitente de este paquete? Lo manda el señor Nicolás Pedraza.
III
Emeterio y su único hermano Nicolás crecieron en Querétaro. Al ser mayor que Emeterio por nueve años, Nicolás nunca tuvo una relación cercana a su hermano. La poca convivencia que existía era cuando algunos fines de semana el padre de ambos los llevaba a los partidos de los Gallos Blancos en el estadio Corregidora. Apenas Emeterio ingresaba a primaria cuando ya Nicolás estaba por irse a otra ciudad para estudiar la universidad, lo que incrementaría el distanciamiento naturalmente existente entre ellos por la diferencia de edades. Nicolás siempre fue una persona con gusto por lo artístico, pues desde preparatoria comenzó a introducirse en temas como el mundo de los libros y la música para bailar, le apasionaban los libros de Truman Capote, Aldous Huxley y Mijail Bulgakov, las películas de Kubrick y los mejores álbumes de Celso Piña, Earth Wind and Fire y los Fabulosos Cadillacs.
Dada la falta de escuelas de actuación de calidad en Querétaro, Nicolás decidió mudarse a la Ciudad de México con el apoyo económico de sus padres para estudiar en el Centro Universitario de Teatro de la UNAM donde terminó sus estudios para ser actor a marchas forzadas debido al rápido éxito del grupo de electro-cumbia La Néctar de Guayaba iniciado con sus compañeros de clase, donde él era vocalista principal y tocaba el güiro. El grupo comenzó yendo a fiestas de conocidos y haciendo tocadas en estaciones de metro, pero dado lo guapachoso de su estilo musical, de forma rápida accedieron a recintos más grandes como el Bulldog y posteriormente incluso llegaron a tocar en el auditorio nacional. La fama y el dinero comenzaron a llegar y Nicolás cada vez menos visitaba a su familia, debido a sus giras nacionales y tours internacionales en las que conoció gran parte de la República y posteriormente Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, Costa Rica, Honduras y Guatemala. Únicamente fue a Querétaro un par de veces en años, la primera para la boda de Emeterio, conociendo así a Carlota, quien le pareció guapísima y después fue al cumpleaños setenta de su padre donde conoció a Mauricio cuando tenía entre 5 y 6 años. Durante esa última visita Nicolás, aceptó hospedarse en casa de Emeterio por varios días a pesar de que su hermano menor no estaría ahí todo el tiempo porque tenía que ir a Mérida por motivos laborales, de modo que no tuvieron oportunidad de convivir mucho tiempo entre ellos después de la fiesta de su padre.
A partir de esa visita a Querétaro, Emeterio únicamente supo de su hermano mayor tras haberlo telefoneado para contarle del nacimiento de Fito. Tras la noticia, Nicolás decidió mudarse a San Cristóbal de las Casas donde comenzó una vida de ermitaño en la que pasaba su tiempo leyendo textos budistas sobre el karma, cuando rara vez salía de su casa, lo hacía para platicar con chamanes de la zona sobre la existencia de la justicia espiritual. Por un largo tiempo, el estar aislado de sus anteriores entornos sociales le vino bien, pero repentinas noticias le trajeron una necesidad de reconectarse con la música y con sus compañeros de la banda para disfrutar una vez más del ritmo enloquecedor de La Néctar de Guayaba, poniendo fin así a su supuesta época de reconexión espiritual. Después de una larguísima ausencia, la banda anunció su regreso a los escenarios nacionales y ante la sorpresa anunciada en medios de comunicación masiva, Emeterio aprovechó para contar a sus hijos y esposa que Nicolás había reaparecido y que iba a empezar a salir en televisión por la nueva gira de su grupo. Mauricio no recordaba a Nicolás, pues lo había conocido muy pequeño, en tanto que Fito solamente había oído hablar de él. Por su parte Carlota hizo una cara de total indiferencia respecto a la noticia proporcionada por su marido.
Con motivo de su reaparición y previo al inicio de su nueva gira, una de las primeras cosas que hizo Nicolás fue hablar por teléfono a Emeterio, quien se sorprendió por el interés de su hermano en saber cómo estaban sus hijos ya que nunca les había hecho caso. Emeterio le contó a Nicolás sobre las habilidades deportivas de Mauricio y el talento musical de Fito, así que decidió ir a Querétaro para conocerlos. En una visita bastante rápida, Nicolás apareció en Querétaro y después de un par de horas en casa de Emeterio pidió que le dejaran pasar la tarde con los sobrinos para llevarlos de paseo. Por la noche, Nicolás regresó a los niños a su casa, quienes solo dijeron que habían pasado una tarde divertida con su tío. Al día siguiente el flamante vocalista de la Néctar de Guayaba había desaparecido nuevamente.
IV
Con un intenso calor de verano, la playa Las Palmas en Todos Santos hace a Nicolás imaginar la mezcla de sabor entre el tocino y la miel de maple, por la combinación en el paisaje del desierto tan cerca de las palmeras y el mar. Al estar sentado en la arena de este solitario lugar, piensa en su última visita a Querétaro hace ya unos meses y en la necesidad de enviar, de una buena vez, a casa de los Pedraza Moncayo la carta y el paquete que guarda en su maleta.
V
Casi se me olvida, ahora que veo que usted es Emeterio Pedraza también le dejo esta carta del mismo remitente, fírmeme por favor de recibido. Con la carta en sus manos, Emeterio comienza a sentir un nudo en el estómago y a la vez se cuestiona con misterio qué mensaje le podría estar enviando su hermano a través de ese antiguo medio de comunicación.
Muy emocionado por el paquete recibido, Fito lo lleva hasta el patio trasero donde está el asador para mostrar con alegría que le ha llegado un regalo. Unos segundos después, Emeterio aparece encogido de hombros enfrente de toda la familia enseñando la carta recibida, dando a entender con su postura que no tiene idea de lo que está en el sobre o en el paquete envuelto con papel de estraza. Con la intención de olvidar el fastidio causado por el mensajero y continuar disfrutando el asado, Emeterio dobla el sobre y lo guarda en la bolsa trasera de su pantalón, dejando sorprendidos a su pareja e hijos. Mientras los niños admiran el paquete envuelto en papel del que usan en las tortillerías, Carlota y Emeterio dialogan: Mi hermano es el remitente, como te podrás imaginar nadie más sería capaz de mandar un paquete cubierto con papel de estraza y de escribir una carta en este siglo. Pues léenos la carta a ver que dice. La verdad la quiero leer tranquilo y ya dependiendo el contenido se los platico. No seas así, somos familia por favor compártenos. Los niños empezaron a insistir con gritos para que su padre leyera la carta. Después de todo Emeterio, resignado, pronuncia en voz alta el contenido:
“Emeterio: Te escribo esta carta desde Baja California Sur, estamos acá por tres conciertos, el primero que fue ayer en San José del Cabo y resultó un éxito, sigue Todos Santos y cerramos en La Paz. Desde mi última visita a Querétaro hace ya meses, no hemos estado en contacto y durante mi tiempo en Chiapas nunca te marqué por teléfono o te escribí. No fuimos los hermanos más cercanos cuando éramos jóvenes, pero de todas formas debo decir que mi falta de comunicación no obedece a aquella distancia infantil. Cuando me hablaste para contarme del nacimiento de Fito algo en mi se alteró y fue por ello que decidí largarme a Chiapas para pasar tiempo a solas y meditar sobre mi vida. Me queda claro ahora que toda acción tiene una reacción o consecuencia. Aquella vez que fui a Querétaro para el cumpleaños setenta de papá, cometí errores de los que seguramente me voy a arrepentir toda mi vida. La fama y el dinero obtenidos en aquella época me hicieron sentir que podía obtener todo lo que yo quisiera, traspasé tu confianza y la de tu familia de una forma que nunca pude imaginar, aún cuando tu me permitiste hospedarme en tu casa sin estar ahí. Aprovecho también para decirte que unos días antes de hablarte para contarte de la nueva gira del grupo recibí pésimas noticias que obligaron un cambio de actitud, por eso decidí ir a conocer a los chavos. Cuando los conocí, tomé algo personal de Fito que confirmó la insensibilidad de mis comportamientos del pasado. Sé muy bien que quizá nunca me perdones y que reparar los daños que he causado es imposible; de cualquier forma en el paquete encontrarán lo que me espera y algo que quizá pueda ayudarlos en el futuro. Mis más sinceras disculpas por todo este numerito.”
VI
Los Pedraza Moncayo se quedan perplejos ante las sólidas palabras escritas por Nicolás, todos se miran mutuamente a los ojos dando a entender que no comprenden absolutamente nada del contenido de la carta, salvo que Nicolás estaba en Baja California Sur, había vivido en Chiapas y estaba arrepentido por actos de su pasado que pretendía enmendar con el contenido del paquete.
¿Qué fue lo que hicieron con Nicolás la última vez que vino a Querétaro? Preguntaron Emeterio y Carlota a Fito y Mauricio, todavía bastante exaltados por la carta del tío. Solamente fuimos al cine, respondieron los niños al mismo tiempo un tanto nerviosos. La respuesta dejó más confundidos a Emeterio y Carlota puesto que no tenían idea de lo que estaba pasando.
Con falta de aire, bastante sudoroso y mostrando cierto nerviosismo, Emeterio piensa en el contenido de la carta y recuerda que su hermano Nicolás mencionó un rompimiento a su confianza mientras el estaba de viaje en Mérida después del cumpleaños setenta de su padre, por lo que le pregunta a Carlota, ¿A qué se refiere mi hermano cuando dice que traspasó mi confianza y la de la familia cuando yo no estaba?
Carlota volvió a poner la cara de total indiferencia a la que ya estaba perfectamente acostumbrado Emeterio y respondió: No sé de que habla Nicolás gordo, ya ves que a mi siempre me ha parecido que es bien raro y no tiene nada que ver contigo.
Ante la falta de respuestas aclaratorias por parte de su esposa e hijos, Emeterio pide a Fito que abra el paquete para acabar con tanto misterio. Fito siente un terrible mareo ante la presión de abrir el paquete. No lo quiero abrir ahorita, hasta que sea mi cumpleaños el próximo mes, inventando así su pretexto para evadir la tensión asentada en cada uno de los integrantes de la familia.
Con el carbón del asador completamente apagado, el vino tinto todavía cerrado, apenas dos cervezas destapadas, los vasos de refresco de los niños mosqueados y los cortes ya un tanto secos, el convivio dominical se está yendo por el caño dado la desagradable intromisión del inoportuno mensajero y las sorpresas de Nicolás.
Venga Fito, abre de una vez el paquete para saber qué tanto se trae entre manos tu tío Nicolás. Carlota de pronto delata más interés que su esposo e hijos en que se abra el paquete. Aquí estamos todo para apoyarte Fito, seguro será un lindo regalo. Emeterio motiva al pequeño para que abra el paquete, pero éste parece no estar listo para hacerlo. Mientras tanto, Mauricio camina de un lado al otro del patio mordiéndose las uñas con total desesperación.
Vamos mi Fito, acuérdate que somos parejos y yo les leí la carta que me manda el tío Nicolás. Por favor abre el paquete para que veamos que te mandaron, no vaya a ser algo que no puedas usar sin nuestro permiso. El buen tono con el que Emeterio le pide las cosas, hace que Fito acceda a abrir el paquete mostrando una ligera cara de resignación.
VII
Listos para abrir el paquete, los Pedraza Moncayo rodean el regalo esperando a que Fito empiece a quitar el papel de estraza. Con lentitud el chamaco empieza a remover el papel tortillero encontrando un sobre grande color manila. Rompiendo la parte superior del sobre, Fito extrae únicamente documentos que le decepcionan de inmediato por el simple hecho de no ser juguetes, arrojándolos a los pies de su padre y pegando una carrera derechita a su cuarto seguido por su hermano mayor quien va tras él para consolarle. Totalmente sorprendido de que su hermano haya decidido enviar documentos a su hijo mejor, Emeterio los recoge junto con su esposa para intentar entender la situación. Eran tres diferentes documentos. El primero un estudio de paternidad que comparaba cabello de Fito con el de Nicolás, demostrando plenamente que eran padre e hijo. Emeterio volteó a ver a Carlota con total desprecio, quien empalideció ante la reacción de su marido. Con más ganas de acabar el chisme que de pelear entre ellos, observaron el siguiente documento. Se trataba de unos estudios que revelaban un tumor en el cerebro de Nicolás. Emeterio y Carlota vislumbraron con claridad cual sería el tercer documento. Efectivamente se trataba del testamento de Nicolás. Una mitad de todos sus bienes después de su muerte se transmitirían a Emeterio y la otra mitad a Carlota y Fito. Después de un par de minutos gritándose cualquier cosa, Carlota se sentó a llorar cubriendo su cara con ambas manos. Mientras tanto, Emeterio sentía que su mente estaba dividida en mitades que peleaban entre sí. Una parte no podía evitar pensar que por fin podría cumplir sus sueños de viajar con amigos y amantes, comprar coches de lujo y vivir en casas grandes. La otra mitad le decía: efectivamente, ¿Pero a qué costo?
Una respuesta a “Sorpresas”
Me gusto tu historia y creo que logras bastante bien llevarla a un estado de clímax interesante para seguir la lectura y su corto desenlace lleno de dudas. Felicidades!!!
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